Importancia de la fotoprotección. También en labios y manos.

En los últimos años ha aumentado considerablemente el interés por el estado físico y por las actividades recreativas al aire libre, con el consecuente incremento de la exposición solar diaria.

La exposición al sol puede tener efectos beneficiosos, como la mejoría del estado de ánimo o la síntesis de Vitamina D, pero también tiene efectos indeseables. La consecuencia clínica aguda más evidente es la quemadura solar (enrojecimiento, calor, dolor y tumefacción), mientras que el cáncer de piel y el fotoenvejecimiento son los efectos de la exposición solar crónica.

La radiación ultravioleta (UV) es un factor causal en todos los tipos de cáncer de piel: carcinoma basocelular, carcinoma espinocelular y melanoma.

El fotoenvejecimiento es distinto del envejecimiento cronológico normal. Vista al microscopio, en la piel fotoenvejecida hay una clara disminución del grosor de la epidermis, los vasos sanguíneos están dilatados y las fibras elásticas y de colágeno están destruidas y desorganizadas. Todo ello se refleja en los diferentes signos clínicos: piel seca, pérdida de elasticidad, arrugas profundas, telangiectasias e hiperpigmentaciones.

Las medidas de fotoprotección constituyen el elemento principal a nuestro alcance para combatir estos efectos adversos; es igualmente importante la fotoprotección física (uso de sombrero, gorra, gafas, ropa..) como los fotoprotectores tópicos (sustancias que, aplicadas en la piel, absorben, reflejan o dispersan los fotones de la radiación ultravioleta evitando su penetración cutánea e impidiendo así el daño actínico).

Es esencial saber cómo aplicar correctamente un fotoprotector:

  • Sobre la piel bien seca.
  • 30 minutos antes de la exposición al sol.
  • Reaplicarlo cada 2 horas.
  • Aplicar el producto generosamente.

fotoprotección

 No olvidarnos de zonas sensibles como labios, orejas y dorso de las manos:

A la hora de aplicar un protector solar es importante extenderlo en toda la superficie corporal expuesta, teniendo en cuenta siempre zonas que reciben radiación ultravioleta todo el año y que con frecuencia nos olvidamos de proteger, como son las orejas y el dorso de las manos. Al igual que en la cara y en el cuerpo, hay que elegir un fotoprotector en función de su tipo de piel, de la exposición solar (estación del año y hora) y de las condiciones geográficas (altitud, latitud).

En los labios también es recomendable el uso de un labial con factor de protección solar tanto en invierno como en verano, pero en circunstancias especiales como es el tratamiento con fármacos antiacnéicos, o en condiciones extremas como nieve o playa, es fundamental.

Hay que elegir un sistema de filtros solares que garanticen una protección homogénea y constante contra los UVA y los UVB, para luchar contra el envejecimiento cutáneo prematuro, prevenir las intolerancias solares, las quemaduras solares, las erupciones cutáneas inducidas o agravadas por el sol (como el herpes labial) y evitar los peligros potenciales que la exposición solar provoca a largo plazo.

Y por último recordar quién debe extremar la protección frente al sol:

  • Niños.
  • Personas con exposición solar elevada.
  • Pacientes con fotodermatosis.
  • Pacientes en tratamiento con fármacos fotosensibilizantes.
  • Personas con antecedentes de cáncer y precáncer cutáneo.
  • Personas de fototipo bajo.

 

PILAR SORO MARTÍNEZ

Médico Especialista en Dermatología Médico-quirúrgica

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